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Este tipo de moldes está pensado para cerámicas que tengan una producción importante. Son moldes más complejos con una estructura de tres entubados. A diferencia de los moldes TM-EF, estos llevan dos filas de frenos que permiten regular la salida de barro con mayor precisión sin parar el proceso de producción. El primer entubado sujeta el molde a la boca de extrusión y es el que recibe y comprime el barro. A él se atornilla la primera fila de frenos. El segundo entubado realiza dos funciones importantes; por un lado sirve de sujección al emparrillado y por otro lleva unas ranuras por las que entra y sale la segunda fila de frenos. Con estos frenos se consigue ajustar mejor la cantidad de barro necesaria para que la pieza salga perfecta. ![]() Una gran ventaja de este tipo de moldes es precisamente el emparrillado, que al contrario que en el resto de moldes, las pletinas no van soldadas entre sí, sino que está compuesto por piezas individuales que encajan en ranuras a las que van atornilladas. Con este sistema, importado y patentado por Talleres Morte e Hijos, se consigue una gran estabilidad en los tabiques de extrusión y se facilita enormemente el cambio de piezas. Otra ventaja es que al prescindir de soldadura se pueden utilizar en su fabricación materiales más duraderos que hasta ahora era imposible utilizar. El tercer entubado equivale a la placa en los moldes convencionales. A él se atornillan estriados y cuchillas que dan la forma al ladrillo. Este tipo de moldes es recomendable para fabricar muchas salidas de ladrillo, bien sean salidas tumbadas o bien sean salidas de canto.
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