Santos Morte en el segundo taller

SANTOS MORTE: La empresa a ojos de su fundador (parte 2)

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El Origen de Talleres Morte

En 1975, los dos hermanos toman caminos diferentes y Santos se establece por su cuenta en una bajera alquilada de 70 m2, de los cuales sólo 20m2 estaban cubiertos con teja, asumiendo que en ese momento la dificultad de hacer moldes era grande debido a la escasez de maquinaria que había entonces para producirlos.

El 26 de mayo de 1975, a las 8 de la mañana, Santos entra en su nueva empresa,… y a las 10 de la mañana le falla la limadora que había comprado. Hubo que comprar una limadora nueva, con el problema del escaso dinero del que disponía.

Los moldes se tenían que hacer casi de forma artesanal, ya que la maquinaria que se disponía era muy primitiva.

Ya por aquel tiempo Santos era consciente del valor de la innovación en la empresa. Por esta razón una de las primeras decisiones que tomó fue la de patentar el Sistema de Acero Interior y un nuevo sistema de emparrillado especial para moldes.

Sobre esta base se construyó  el éxito de MORTE.

Ese mismo año se compró el primer horno de temple, ya que no encontraba a nadie que templase sus moldes.

Santos recuerda cómo se templaba por la noche para no dejar sin energía al pueblo. Cuando el horno se enfriaba, algunas veces se aprovechaba el calor para asar un cabrito o un cochinillo. Aún hoy cuando lo recuerda, le brillan los ojos.

Santos recuerda como uno de los primeros trabajos que realizó fue para Ladrilleras Alavesas, visitando clientes en taxi con su cuñado comiendo bocadillos de tortilla o de chorizo que se traían de casa.

 

El negocio crece – El metal duro

Cuatro años después compró una casa y trasladó el taller a la bajera de 250 m2.

MORTE comienza a convertirse en un referente en la fabricación de moldes a nivel nacional, gracias a que Santos mantiene su filosofía de continuar innovando mediante una búsqueda continua de soluciones para hacer que sus moldes sean los más rentables del mercado.

En el año 78, uno de los hermanos afincado en Granollers le comentó que había una empresa en Cataluña que trabajaba con un material al que llamaban Metal Duro. La curiosidad de Santos se despertó al instante, realizó unos diseños sobre el papel, ideando la forma de montarlo y se fue a ver si se lo podían fabricar.

El molde lo llevó a Cerámica Cuesta, una empresa de Segovia, y les pidió que lo probaran en sus instalaciones, quedando en que le avisarían para colocarlo. El tiempo pasaba, un día, dos… una semana, y no tenía respuesta.

Al final Santos no aguantó más y les llamó. Resulta que el molde lo habían montado sin avisarle… y lo que es más importante “¡¡iba como la seda!!”

Santos se había adelantado 15 años a su competencia.

La noticia corrió como la pólvora entre la industria cerámica. ¡¡Un molde realizado con un material que era capaz de resistir la abrasión muy por encima de otros moldes!!

Esto supuso un crecimiento en ventas de la empresa, que vino acompañado de contratación de más personal, compra de maquinaria, y por supuesto, seguir buscando soluciones donde nadie más que Santos Morte las veía.

En 1990 la empresa se traslada a unas nuevas instalaciones de 550 m2 y en 1995 se amplían a los 1.100 m2.

Hasta entonces se trabajaban 11 horas diarias, porque como reconoce, el trabajo le gustaba, y en la empresa colaboraba toda la familia, incluyendo a su mujer, Esperanza, y los niños que aunque eran pequeños siempre podían hacer algún que otro recado.

 

Moldes para Termoarcilla

En 1992, la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida (Hispalyt) compró en Alemania e Italia unos moldes para la fabricación de bloques de Termoarcilla, porque consideraban que en España no existía ninguna empresa con capacidad para producirlos.

Santos Morte se ofreció para realizar la puesta a punto de estos moldes y comprobar las ventajas e inconvenientes que ofrecían ambos moldes. Así que viendo sus deficiencias, diseñó una nueva forma de fabricarlos, mejorando la calidad de los mismos.

A partir de ese momento, la industria cerámica en España no volvió a comprar un molde para Termoarcilla fuera de España.

Esto supuso para la empresa una enorme carga de trabajo.

Marcos Morte, el primogénito, se une a la empresa en 1991, y una de sus primeras acciones fue la incorporación del sistema de diseño CAD para el diseño industrial. Además se incluyen las primeras máquinas de control numérico, y en 1992 la primera máquina de corte por electroerosión por hilo (en 1993 se adquirió la segunda). Máquina que entraba, máquina que tenía que probar, conocer sus posibilidades para sacar de ella el máximo rendimiento.

Este momento supuso un gran cambio en el proceso de producción, ya que los moldes se producían con muchísima más precisión, era necesario controlar todo el proceso de producción con los elevados estándares de calidad exigidos y agilizar enormemente los tiempos de producción.

El éxito de este sistema, recuerda Santos, radica en que la cultura empresarial de la innovación y la apuesta por la excelencia llegó antes que el cambio del modelo productivo, que de esta manera fructificó en un terreno abonado para implementarse con facilidad.

Sin lugar a dudas, la apuesta por la fabricación de moldes para bloques de Termoarcilla, dio a MORTE un enorme impulso. Entre el año 92 y el 2000 se fabricaron muchos moldes de Termoarcilla y muchos repuestos, exigiendo una renovación y ampliación no sólo de las instalaciones y de la maquinaria, sino también del personal. (Si en el año 1990 había 8 personas trabajando en Morte, en el 95 se duplica y en el 2000 ya estaban trabajando 34 personas).

En 1995, se cambia el nombre de la empresa de Santos Morte a Talleres Morte y se amplían las naves a 1100 m2.

Raúl Morte su segundo hijo, se incorporó a la empresa en 1996, trabajando codo con codo junto a su padre y pasando por todas las áreas de la empresa.

 

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